domingo, 15 de junio de 2008

Tránsitos y Geografías. Encuentro de Poesía Brasil-México

Tránsitos y Geografías. Encuentro de Poesía Brasil-México

Tránsitos y Geografías. Tránsitos entre las diferencias, geografías comunes que se generan en el poema. Este encuentro quiere ser un punto de diálogo entre los registros poéticos –complejos, caóticos, contemporáneos, distantes y cercanos al mismo tiempo– de dos naciones con largas tradiciones literarias. Tesituras distintas, paisajes del centro y de la periferia. La colección es tan caótica como nos fue posible. Exactamente por eso pensamos en esta selección de poetas y poéticas como en una muestra de artes visuales: paisajes urbanos, no tan urbanos, externos, internos, íntimos, abstractos. Colecciones de paisajes. Colecciones de voces que representan un pulso, pulso de dos naciones y de sus poetas que van de lo barrial hasta la experiencia hiperintelectual en el poema. Muestra de imágenes cuya mayor linealidad está en su dispersión y en su amplia variedad de aprehensión. Bienvenidos a Tránsitos y Geografías. Encuentro de Poesía Brasil-México.

PROGRAMA

Miércoles 25 de junio, 19:30 hrs.

Presentación de Caos Portátil. Poesía contemporánea del Brasil, lectura en voz de sus autores

Participan: Víctor Cabrera, Rodolfo Mata, Clarissa Della Nina, Rodrigo Castillo

Modera: Valquiria Wey
Lectura de poesía: Angélica Freitas, Sergio Cohn (Brasil)

Sede: Centro de Estudios Brasileños
Paseo de la Reforma 455, Col. Cuauhtémoc


Jueves 26 de junio, 19:00 hrs
De Capirinha y Tequila: Poesía del Brasil y de México
Lectura de poesía

Participan: Sergio Cohn, Angélica Freitas (Brasil), Amaranta Caballero, Luigi Amara, Mónica Nepote (México).

Presentación a cargo de Rodrigo Castillo

Sede: Casa Refugio Citlaltépetl
Citlaltépetl 25, Col. Condesa

Viernes 27 de junio, 19:30 hrs.

Tránsitos y Geografías: lectura de poetas brasileños y mexicanos

Primera mesa:

¿Hacia dónde se mueven la poesía brasileña y la poesía mexicana?

Participan:

Sergio Cohn (Brasil) y Daniel Téllez (México).

Modera: Sergio Loo.

Discusión abierta al público al final de la mesa.

Segunda mesa: 20:30 hrs.

Dos geografías, dos potencias: Lectura de poesía

Participan: Angélica Freitas, Sergio Cohn (Brasil), Juan Carlos Cano, Rocío Cerón, Minerva Reynosa, César Silva Márquez, Marisela Guerrero (México)

21:30-23:30 Cierre del encuentro, cóctel y música

Música a cargo de Bishop y Daesfunka

Sede: Centro de Estudios Brasileños
Paseo de la Reforma 455, Col. Cuauhtémoc

Organizan:

Ediciones El billar de Lucrecia / Embajada del Brasil en México / Centro de Estudios Brasileños

Sedes:

Centro de Estudios Brasileños

Paseo de la Reforma 455, Col. Cuauhtémoc

Tel. 5553.3183 / 5286.5456

Casa Refugio Citlaltépetl

Citlaltépetl 25, Col. Condesa

Tel. 5211.4446 / 5211.3264

Entrada gratuita a todas las actividades.

Informes sobre las actividades

Ediciones El billar de Lucrecia

http://elbillardelucrecia.blogspot.com




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mucha agua le ha caído a la milpita

Bien es sabido, que el arte de la vida no es algo que se aprenda; en fin, alguien ya lo dijo antes y mejor: "los caminos de la vida no son lo que yo pensaba". Mucha agua se ha llegado a mi molino y mucha más a mi parcela; redundo: casa vecina, encuentro, fiesta, tornafiesta. conocimientos, anágnorisis varias--en cuanto pueda explicito--. Baste con señalar que la próxima lectura será en el centro de estudios brasileños. Y baste ya de rigores, mi bien, baste. no te atormenten más celos tiranos,,,

lunes, 14 de abril de 2008

Antes de Delicias Casa Vecina

Como son las cosas en la vida: rápidas; ocho horas antes de partir a Shihuahua leímos en Casa Vecina con el generoso y admirado Luis Felipe Fabre los que a continuación se enumeran:
Jorge Betanzos
Sergio Ernesto Ríos
Iván Ortega-López
y yo

III Encuentro de poetas en Delicias

Como lo cuento, lindas, generosas, chambedoras todas las lindas de Delicias. Gracias mil a Meche Migoni sobre todo, y a todas: Lorena, Margarita, Dolores, Elia, Melusina, Perséfona, Maria, sé que no me sé todos sus nombres, pero todas cuento de hadas en medio del desierto. ¡Arriba el Norte!

miércoles, 9 de abril de 2008

Diario Invento[1] de Francisco Hernández


Quienes cuentan con el amor, generalmente cuentan el amor. Los buenos amadores son buenos narradores. Alguien lo dijo alguna vez: “nos enamoramos para contar de nuevo nuestra historia.”

Francisco Hernández

Diario invento es la narración de un buen amador; amador de la lengua en que la perra Depresión le trae el desayuno; de la lengua en que sus poetas, sus amigos, su familia y la amada son leídos y escuchados; en que sus alergias y antidepresivos tienen nombre. Un buen amador de la ironía, del gusto de inventarse a diario, de recorrer ciudades, conversaciones, libros, imágenes, calles y personas, y palabras. Diario invento es la recuperación de las palabras, las palabras inventadas, las recordadas, las recién nacidas, las burladas, que llegan a recobrarse en la escritura, en el relato de los caminos del ciudadano, del abuelo, del amante, del lector, del mirón, del creador de versos y poemas. Asistir a la invención de este diario, es presenciar la creación de un Francisco Hernández en el territorio de la escritura; creación cotidiana en la que lo imaginario y lo memorable se entreveran para que el escritor pueda devenir en otros nombres: La Jarocha, Sofía, el Mochaorejas, José Alfredo Jiménez, un agente de tránsito, una embarazada, Kafka.

Libro en el buró de un Francisco Hernández amado e imaginado, en el que todo pasa, una vez que saca la cabeza del saco de yute y se admira de la insistencia del sol, para caminar al lado de pintores, poetas y chamacas con el pelo rojo y señores con el pelo verde y jovencitos con el pelo amarillo, y fiordos y judíos; también Kafka, también su ciudad, Praga: “Kafka pasa junto a nosotros. Lo saludamos emocionados. Él ni siquiera voltea a vernos”.

Escribir a diario es volver los ojos al lenguaje, caer en cuenta de las palabras que llegan con el tiempo: “Después de los 50 frecuentemente se dicen, o se escuchan palabras tan seductoras como várices, calvicie, lonjas, colesterol, colitis, arrugas y testamento”. Es recibir con los brazos abiertos de la ironía y la celebración acontecimientos tan singulares como que el Necaxa le ganó a Chivas 1 a 0 en la final del campeonato y decir que: “El Necaxa es como los vampiros: su fuerza radica en que nadie cree en ellos”; o la llegada del Papa Peregrino, y formularse preguntas: “¿besará Juan Pablo II el suelo del Aeropuerto?, ¿se podrá levantar si lo hace?, ¿traerá algún logotipo de sus patrocinadores en la vestimenta?” o encontrar proverbios lo más de justos a la ocasión: “No por mucho aterrizar, amanecen más creyentes”. Proverbio Polaco; o este otro proverbio veracruzano: “Sólo te ofrecen homenajes cuando te estás haciendo viejo. Y sólo los aceptas cuando ya eres un viejo pendejo”.

Escribir a diario, es inventar a diario el amor, nombrarlo, trazar el mapa de sus recorridos para atajar el territorio vacío de su ausencia: “No estás y estoy en el vacío. Quiero verte. Mirar cómo te lavas los dientes, cómo haces quesadillas, cómo haces el amor.” Porque amar y escribir son el pan y el sol del potencial ciudadano suicida que leemos y que creemos que respira lo mismo que nosotros, el aire de esta ciudad de México que apesta; o que tiene una patria imaginaria en la Habana, en la voz de Omara Portuondo o en la ciudad Lutecia. Leer este diario es transitar de indocumentado en el territorio de la poesía y en el deseo pertinaz del que habita en la palabra:

Quedarme sin oír, casi enterrado, casi en el sordo entorno convertido, casi de piedra el río en la memoria, de piedra toda lengua de pájaro en la infancia, de piedra casi el esqueleto del aire venenoso, casi sin música en el corazón, sin verbo casi, sometido casi a los labios de una mujer-lenguaje donde puedo sudar hasta morirme, donde puedo callar y ser oído, donde puedo ser pronunciado como un nombre o casi dibujado como un hombre sobre una piedra-página hecha polvo.



[1] Francisco Hernández. Diario Invento. Abril de 1998- marzo 1999. Editorial Aldus [en colaboración con Monte Carmelo Ediciones], México, 2003.119 pp.

El Mictlán revisitado

Una temporada en el Mictlán: alusión obligada, la otra temporada la de Rimbaud, y entonces el infierno, tal vez otro, quizá Dante. Fabre-Rimbaud-Dante, puede ser pero no del todo, no tan simple, fin de las alusiones obligadas, analogías inmediatas, de cajón, por tan de impronta. Ante todo la brevedad, porque la temporada de Fabre parece breve, tres poemas y una calavera, y parece también tratarse justo de las brevedades, de las fragmentaciones de la historia, de la palabra, de las alusiones inmediatas obligadas que se salen que son breves también. Porque pareciera que el juego de este texto va más allá del famoso scripta manen; pues después de la brevedad de estos poemas hasta lo escrito deja de permanecer, y si de aquello algo llegase a quedar será sólo un fragmento. Fragmentos los objetos, fragmentos las palabras de los hombres e incluso las de los poetas. Fragmentos de vida, lección de historia. Por eso el Mictlán porque es el lugar de los muertos, qué dejan los muertos fragmentos pero hermosos, dijo Nezahualcóyotl, y el fotógrafo del asa de la vasija y el observador de la fotografía. Entonces, por sustracción el Mictlán, la temporada en el inframundo del Mundo Antiguo que fue México tal vez, antes de que tal vez el infierno se instalará acá en la tierra o de que el infierno de la otra Ars longa, vita brevis. Sin pretenciones, Fabre pone en juego relaciones con lo sagrado, pero desde lo moderno, justo desde otra temporada, no es volver directamente al Mictlán de los antiguos, porque ese ya tampoco existe, sólo nos quedan fragmentos en museos de sitio, en el de Antropología, en fotografías, fragmentos, volver al mundo de los muertos es entrar a las bibliotecas, investigar, leer a los investigadores que ya encontraron datos pero nada volverá a la posible totalidad que fue en algún día. Jugar entonces, ironizar puede ser una nueva relación con lo sagrado; y volver a los juegos de la muerte que también es vida, imbricar relaciones, transgredir órdenes aparentes, Jugar. Echar a andar en brevedades las brevedades de la vida y de la muerte. ¿Qué sigue al canto? ¿Otro canto? ¿El silencio? Entonces si sólo quedan fragmentos y la nada que queda, hay sentido. Juego otra vez, Gorostiza escribió un poema existencial sobre algo parecido, que por qué de la muerte después de eso creo que se quedó callado, pero dijo algo y lo repetimos y lo pensamos y es un fragmento porque talvez Gorostiza se quedó sin decir algo, incertidumbre también y nos quedan los fragmentos. Para los nahualt que creían que si morían de muerte natural o de enfermedad iban a dar al depósito de muertos que era el Mictlán después de hacer un viaje que era una especie de retorno por donde se vino es decir vuelta a la caverna a la matriz, la muerte y la vida eran como una serpiente que se muerde la cola, para los judeo-cristianos la idea de la muerte es como de final, un sán se acabó del que se retornará hasta el día de un juicio final que quién sabe cuando llegué, pero llegará y todos serán juzgados. Y luego la modernidad que justo en el XIX de Rimbaud, le puso en la torre a eso de la trascendencia espiritual tal vez para dar paso a una idea de materialidad necesaria, nuestra relación con la muerte se trasforma, la muerte puede ser para nosotros una vuelta al vientre como lo era para los antiguos mexicanos es un stand-by para esperar al juicio final o sólo es muerte. Si es así entonces el sentido es dejar algo acá, aunque sea un fragmento, estamos cerca del Rey de Texcoco que era poeta, que es mundo de los muertos, dónde está nuestra relción con el inframundo tal vez es más cercana de lo que creemos nuestro mundo de los muertos está en cada uno de los fragmentos de la microhistoria que nos quedan en los fragmentos de cosas, en el Mictlán personal, fragmentario que son nuestros recuerdos, nuestras referencias, zompnactli de lecturas también; por eso Gorostiza que se preguntaba por estas cosas de la vida y de la muerte, y dejó fragmentos y de.

galope

galope


para Re

Viene de todas la muertes un rumor de espejos:

perdimos un caballo naranja que hablaba de poesía y cultivos marinos,

hace un tiempo:

—de lo perdido lo hallado—

él hablaba en naranja oruga pipa de opio the wonderland´s alicia, dijimos, mirando el techo mirándonos los pies y la sonrisa naranja

en cortinas de humo, caballo naranja a galope de la locura —no Lorca, algo más simple y más triste—

cambiar cambiar de lugar, nadie de tonto sin sombrero, muchos no cumpleaños se nos acumulan: cambiar cambiar cambiar de lugar y techos y pies que las cortinas de humo desmenuzan cuando nos duele el sol por lo naranja, por lo que se nos quita de la noche y su galope de espejos

—y es hora de cuidarnos de nuestro hígado y de no jurar nombres en vano—: cambiar cambiar cambiar de lugar a galope,

a galope se desvance el mar la noche el techo los pies y las palabras naranjas, a galope: ráfagas perdidas naranjas de lo hallado

—de lo perdido: la sonrisa naranja y los sombreros.


domingo, 6 de abril de 2008

Carmen


Preparar chayotes es un acto recurrente que irremediablemente

me recuerda a mi abuela:

Carmen:

la que lloró de rabia y lo aborreció todo el día

en que la muerte se sentó en la orilla de su cama;

la de los aires de grandeza y familia aristocrática

la de liposucción y estiramiento y dentadura nueva

27 años, ha.

Preparar chayotes, parirlos…

La de la Viuda Negra, Cherry and Grand Manier y Johny Walter red, blue and black label:

nombres que pronunciaba con mucha clase y que traía de la frontera.

Jugaba a policías y ladrones —amasaba una fortuna, dijeron—

Carmen Capone del Peralvillo Orol,

bodegones de tapanco en vecindad que decía: muy decente.

Carmen de Tokio, Madrid, Turquía, siempre tendrá un París,

sus propiedades, sus fincas: hacendada, acorazada, mi abuela la de las acumulaciones.

Nació en el 27, siglo XX, bailaba a escondidas de su madre, instantes de su fugacidad;

zurcía las medias hilo a hilo, eso dijo: “allá en la Guerra” mientras grandes abría los ojos.

“Ponles sal, ráyalos muy fino”, también decía.

Yo le quería con toda el alma,

como se quiere sólo una vez

eso llorando cantaba con los ojos y nadie la veía, mi abuela:

la que jamás llamó a mis novios por su nombre y se reía.

La que a lomo de mula partió en busca de su hijo, el pródigo que vino a morírsele en los brazos: San Marcos, Querétaro, Vallarta, a lomo de mula, el loco, el artesano, su oveja descarriada.

Carmen, la que se iba al teatro sola: Brodway decía también las Vegas, Avenida Juárez.

La de zapato fino y maquillaje, afeites de una Carmen Bovary, y alguna vez fue dulce:

recogió el cabello de mi madre y la besó y le dijo que era buena.

Sicialianos por salecianos les decía a los padres de la Cosa Nostra Don Bosco, sonrojada ante sus hijas las maestras;

la aristócrata, descendenciente de un poeta xochimilquense ya olvidado, y malamente muy romántico, abuela.

La que cultivó canarios a la muerte del abuelo y dejó de bailar.

Preparar, chayotes, parirlos.

La de los últimos días de costumbres japonesas, la abuela de kimono, faroles, cajitas rojas, porcelanas y zapatillas de dormir muy breves:

Carmen.

Poema en que se retoma el beatus ille


No sé qué pero yo, hoy ni mis muertos

con Mahler y toda la cosa, ni Pearl Jam, ni la santa suerte

de vivir en un departamento sin jardín interior exterior

---ni una plantita, vamos ni sapos, palmerines---

pastizales;

no concreto la imagen, la heráldica de cada cosa: por ejemplo, los

ingenios azucareros, sin dulce nada --un terroncito--.

Sabíamos que se nos iba a subir el azúcar a las barbas,

habrá que sintetizar proteínas, carbohidratos, semen sintético;

azúcar fermentado: alcohol –OH;

con todo, ni la química la biología entiendo,

nadie sacó oro de las piedras, tampoco vida eterna ¡benditos!

Pierdo los dientes, el cabello:

las uñas crecen (se entierran) con los años....

a los señores del belive or not:

un hombre de India o Pakistan o de Almería (exóticos lugares modernistas)

no gustaba de cortarse las uñas y de todo le hacían hasta subirle

los calzones:

cuarenta y dos centímetros de calcio y años y años y años de

sacrificio para que las uñas crecieran tangencialmente;

si así los pechos crecieran, Dolly Parton, seríamos qué cosa;

pechos como melones (melus- melitus) de nuevo la dulzura, baladas

Dafnis y Cloe cosechando melones del verano,

pese a que los pechos no crecen después de los dieciocho,

a menos que la gestación y no amamantes, pero se cuelgan como

el cordón del teléfono (yo te llamo) o la piola del ahorcado.

Después de todo, no somos eternos:

gocemos del abril y mayo que ya vendrá el agosto,

una golondrina de sí sola no hace verano, no crecen los pechos

ni las uñas, créalo o no....

polvo seremos, y a estas alturas, vaya a saber si polvo enamorado;

quizá enormes pechos consagrados por el celuloide, los platillos

mahlerianos, qué otra cosa

el azúcar se disuelve

te friega los dientes y las arterias,

por eso los ingenios y sólo te pagan las horas de la zafra,

zafremos palabras dulces del verano,

ferméntense que ardan –OH, también mis muertos,

scripta manen, todo se combustiona, los cuerpos

se corrompen, desaparecen,

el pelo, las uñas

polvo polvo nada.

martes, 25 de marzo de 2008

fragmentos

desde las ramas una guacamaya

no juegues con ventaja no te tomes ninguna
ventaja en la salida
es cómodo ser derrotado en plena juventud
no lo olvides
Camilo José Cela

Ya no sé nada,
no estoy con ustedes si acaso me leen
José Carlos Becerra

total, a quien no se le cae su vida
y la levanta en dos o tres palabras

Yo



525 es el cuadrado de 25 que es el cuadrado de 5 que no tiene raíz exacta pero que me pone a cuerda de los viernes a las 5 cuando yo tenía 5 años y ansiaba ver un programa de tv de cuyo nombre no puedo acordarme pero que era felizmente esperado porque a las 5 más un justo medio solía llover en vacaciones largas y mis primas y yo teníamos muñecas para inventar ceremonias solemnes en que cada muñeca recibía el nombre de parte de su dueña y la mejor amiga de la misma quien tenía la justa obligación de invitar una merienda o un caramelo después del cándido acto bautismal



tal vez el programa que esperé con ansias tantos viernes era don gato y su pandilla cuando tenía cinco y mi nombre sólo tenía cuatro letras y un diminutivo que sólo aceptaba de luis pues lo pronunciaba con los hoyuelos en iluminación extrema siempre 5 meses más respetable que yo como para pedirle a estas alturas de una página que lo diga completo sin diminutivo y en un armónico + grave no obstante lo amo esto como siempre la única que lo sabe es la señora bodoque



hay que montarse las distancias y decirlo con números que es como se comunica mejor la magnitud de las cosas de tal modo que todos tus conocimientos de ingeniería sobre el funcionamiento de circuitos fusibles corrientes “pálidos millones si no existen” y mi perfecta apreciación de las veintiocho letras del abecedario para aprender a leer y escribir te dije y reíste los hoyuelos en su máximo de iluminación a los 5 tu hermano ya lo sabe y está bien



“cero doble cero carnicero rojo y verde” eielson lo dijo y le creo sin definiciones de raíz me fueron arrancadas este mañana también una muela el dentista opina no debí comer tan altas cantidades de azúcar lo mismo le dijeron al abuelo antes cuando se le borraron las iglesias de los ojos y después cuando no me dejaron entrar al hospital con diez años tampoco a luis ni a la señora bodoque luego hubo cuentas de rosario y café con opción a endulzarse o no y yo no sabía nada entendí cuando sustrajeron su mano de la mía y me amputaron sus palmadas en mis omóplatos como platillos mahlerianos luego se llevaron su cama en su lugar una cruz de cal los espejos cubiertos con lienzos saldo negativo esa mañana =-- mi abuelo bisabuelo de benito lo de más es lo de manos menos igual sentimos que algo falta un lado del triángulo tres lados unidos uno con otro que forman tres vértices tres ángulos igual 180° que es un plano un llano dicen pero no en plena acumulación de línea + línea + línea sino intersección y a lo mejor esa es la vida mas vivimos en cuadros vemos cuadros de picasso de mondrian retratos cuadrados de la abuela mantel a cuadros los domingos figura indeformable estructuralmente el triángulo








el revés del pantalón la línea se hace círculo el triángulo cabe en la circunferencia la vida que va con su otra parte y alguien lo dijo antes siempre alguien explicó mejor las cosas y no presté atención arabela a la cabeza la carrera en el hipódromo los caballos cabellos arrancados al jamelgo sus patas sobrevolando la pista ban ban arabela oye don gato pero a arabela sólo le gusta tomarse fotografías en el parque ban ban arabela final de fotografía gran sonrisa de arabela de nuevo don gato a su miseria pobre tipo engatuzado pero todavía no le digan a benito él feliz aun sólo llora cuando la señora bodoque le retira el pecho y tal vez eso ya sea demasiado pero ya se acostumbrará a las ausencias las retiradas estratégicas de leche tibia y la buscará aún hay que buscar millones de estrellas que dejaron de existir hace millones de años luz y que todavía vemos hay que buscar poner carnada tirar el anzuelo y a ver qué sale un zapato para la cena de chaplin o la piedra filosofal ¿no?



no le busques tres pies al gato toda cúspide es un fondo invertido piensas en el sexo de ulises el viajero sí regio como los tres órdenes griegos de stylos los obeliscos egipcios la torre de babel y desconoces la lengua ancestral de las sirenas "atádme atádme al mástil soy un mal capitán un capitán musical” fernández tiene razón un barco no es lugar para una sirena y aún así el papagayo de flaubert pudo ser el espíritu santo según felicité



“quién sabe dónde estás ya ni me acuerdo si eran tus ojos de oro o de avellana pero mi sangre es esa luz que mana y en la dulce manzana otra vez muerdo” de dolor de sacrificio del corazón más profundo la manzana ulises de nuevo el tú de ti a quien a oscuras hablo si pudieras morder esta manzana entrar con los dientes las papilas gustativas a su columna vertebral a lo más abismal de su corazón de humus de nitrógeno clorofilas su aire de arcilla soleada de amarillo oleadas de amarillo entrando por tu tráquea e imaginar que te ha invadido un punto umbilical del universo dicen al principio el hombre la manzana una mujer tal vez una caverna un serpenteo de misterio el líquido amniótico de semillas ancestro ancentro del amor la redondez de una manzana tendida a la sombra del manzano



el que se va el exiliado es el que se queda a decir la tinta a ti debida desde la malva del deseo a llenar las páginas donde una a una las letras aparecen como quien pone una unidad después de otra para llegar más lejos el n+1 donde n es una cantidad indefinida bisutería del recuerdo para el que se construye su castillo de naipes donde el príncipe es un sapo que es un príncipe un gato repartiendo piedritas de colores “como cuando te quise arrancar esos pechos que fueron mi obsesión en la terraza donde no había nadie sino tú con tu cuerpo tú con tu corazón y tu hermosura y tu sangre que te salía blanca”



sabemos de hijos pródigos que jamás volvieron que no hicieron verano en la estación los trenes han partido y sabrán ellos si volverán río de heráclito donde vertiginosamente esto que digo y dicen se deshace al invocarlo y con lealtad agradecida evoco palabras selectas talladas como sílex que se convierten en alfileres que me prenden a la noche en que hace frío en que lo único que tengo son recuerdos e imágenes mal vistas tres dioptrías a izquierdas y derechas



recuerdas “cucho está bailando ya cucho viene a dar su amor” recuerdas como si la memoria fuera privilegio como si tu aroma no permaneciera desde mis ojos recordándote desde mis manos la sombra de tus ángulos del rostro dispersos como las aristas de un diamante iridiscente entre la arcilla de mi pensamiento deshilvanado en líneas que recorren la mejilla y resplandecen esta noche insomne y fría donde no pasa nada sólo la madrugada que desnuda las excelsas geometrías del recuerdo y descompone tu nombre en luces que enceguecen a través de un prisma espectro de mi vida



los látigos del día sorprenden a la guacamaya colgada de su rama
benito luis señora bodoque
no me vayan a haber dejado
sola

te vas para no volver

te vas para no volver